20 jul 2010

De sentimientos y momentos

Creo que una de las peores cosas que te puede pasar es querer a alguien y haberte olvidado por qué. En el fondo, sabés que esa persona te produce un montón de sensaciones, pero ya no te acordás qué es lo que las estimula. Querer a alguien pero perder el sentido, la causa, la razón… es horrible. Cuando me pasa con pavadas me río: voy a la cocina a buscar algo, en el camino me olvido qué era, vuelvo a mi cuarto y digo “¿para qué había bajado? Ahhh sí…” vuelvo a bajar, me vuelvo a olvidar, vuelvo a mi cuarto y pienso que soy un idiota total. Es como si de repente, no me acuerdo porqué iba a la cocina, simplemente se mueven mis pies y van. Cuando hay sentimientos, deja de ser gracioso y pasa a ser frustrante.

Cuando uno intenta recordar las razones de por qué quiere a alguien, se vienen vagas ideas a la cabeza de cosas lindas que fueron pasando. Es increíble poder recordar, más que los lindos momentos, lo que uno sentía en cada momento ya que es lo más importante y sin embargo, también lo que generalmente uno olvida. Todo lo que nos produce la otra persona internamente es lo que nos lleva a quererla, más que los momentos en sí.

Al momento de querer a otra persona, es como una montaña rusa de sentimientos alocados e inexplicables que nos inundan y nos hacen querer pasar todo el tiempo con ella, sin importar la excusa. Hacer algo tan aburrido como matar el tiempo en un consultorio médico haciéndole compañía a esa persona puede valer más en nuestra cabeza que una noche entera con la supermodelo top del momento. En estos casos lo mejor sería anotar puntualmente como uno se siente en esas situaciones, porque al leerlo mucho tiempo después uno se termina sorprendiendo…

Lamentablemente, una vez que todo ese sentimiento lindo pasó, muchas veces nos olvidamos por completo. Por más que querramos congelar el tiempo y mantenernos por siempre en esa situación, es inevitable que siempre cambie, y jamás vamos a poder tener el momento de nuevo. Es como ir por la ruta y que los momentos pasen fugazmente como pasan las casas cuando miramos por la ventana. El otro día me pasó y me dije “concentrate, Nico, acordate de todo esto porque se siente muy bien”, pero uno se acuerda el momento como si lo viviera, pero es casi imposible poder revivir el sentimiento frente a eso.

1 comentario:

  1. Jaja que real lo del final... (la última oración) mal, re pasa. Me pasó.

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