24 ago. 2010

De paradigmas, monos y tragos de boliche

Muchas veces, uno hace las cosas por costumbre, o simplemente porque siempre se hizo de esa forma, sin ponerse a pensar un poco en la causa, el desencadenador o la esencia que lleva a que uno actúe así. Siempre es más fácil hacer las cosas como un robot que ponerse a buscar el objetivo final a lo que hacemos, y si los medios que usamos para alcanzarlo son los más aptos. Al escribir estas palabras aparece gratamente en mi mente una historia interesante sobre un experimento psicológico que tuve la grata suerte de releer en el libro de Adrián Paenza “Matemática, ¿estas ahí?”.

Leído con una mente abierta y objetiva, es un claro ejemplo de la realidad que a veces encontramos en nuestra vida diaria sin darnos cuenta. A partir de este llamado al pensamiento abstracto - y aclarando que cualquier error, falta, omisión, defecto o supresión de virtud que vislumbren en ustedes mismos a partir de esta nota es de tácita inclusión e incumbencia de quien escribe -, los invito a seguir leyendo:

"Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula. En el centro de la misma, colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cada vez que un mono intentaba subir la escalera para agarrar las frutas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de cierto lapso de tiempo, cuando un mono pretendía subirse a la escalera, sus pares lo molían a palos.

Pasado algún tiempo más, ningún mono siquiera soñaba con treparse a la escalera, a pesar de la constante tentación de las bananas. En esa instancia, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Por supuesto, por simple reflejo, lo primero que intentó el animal “nuevo” fue subir la escalera. Resultado esperable: de inmediato fue bajado y convenientemente surtido por los otros cuatro. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no volvió a intentar trepar.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. Lo mismo ocurrió con el cuarto, hasta que el único que quedaba de la inicial camada de cinco monos abandonó la jaula también.

Los científicos estudiaron el comportamiento del nuevo grupo de animales que, aún cuando nunca habían recibido un baño de agua helada, continuaban golpeando con saña a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible hacer hablar a algunos de los monos, y se le preguntara acerca del motivo por el cual castigaban al que intentara subir la escalera, con certeza la respuesta habría de ser algo como: «No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí...»" ¿Les resulta reconocible la circunstancia?

Esta historia es claramente otra metáfora de lo que pasa en la vida cotidiana. ¿Alguno se puso a pensar, por ejemplo, en lo estúpido que suena invitarle un trago a una mujer para levantársela? No conozco a nadie (literalmente) que alguna vez se haya levantado a una mina por invitarle un trago, o al menos, no que esa haya sido la principal causa de su éxito. Si se la levantan es siempre por otros atributos fuera de la “generosidad” de la invitación, o por méritos varios, pero no por invitar el trago.

El simple hecho de pagarle un trago trago a una extraña con ese objetivo denota, más bien, un comportamiento lamentable donde se intenta casi sobornar a la otra persona. Es más: pensar en esa situación hace que se me haga casi inevitable relacionarlo con la prostitución… ¿qué mujer, en su sano juicio, intercambiaría favores a cambio de un trago? Si la respuesta es ninguna, sería lógica. Si la respuesta es alguna, en ese caso le recomendaría a quien le invita el trago que vaya a un cabaret, porque entre entrada al boliche, invitaciones varias de trago y pernocte en un hotelucho de mala muerte termina costando más que una mujer que trabaja por la noche.

Vale agregar, además, que el porcentaje de éxito de invitarle un trago a alguien es casi nula, porque nos hace ver casi desesperados mostrando como única cualidad visible que invitamos el trago porque nos hace falta algo ya que con nosotros mismos no alcanza. Invitar un trago es decir, indirectamente, “hey, no veas todo esto que soy y no vale la pena, te invito este trago mejor”. Cualquier mujer decente, no dudaría en preguntarse que, siendo extraños, no es racional que alguien esté invitándole un trago sin sentido, salvo por la convención social que dicta que si se hace de esa forma hay un interés sexual de parte de quién lo ofrece. Sin embargo, definitivamente, no tiene razón de ser.

Teniendo en cuenta estos puntos, de todas formas nadie se detiene a pensalo, y cada vez que salgo veo como hombres sin demasiado criterio invitan un trago y piensan que si la mujer acepta tienen medio juego ganado, y hasta es casi la obligación de ellas después de la aceptación el hecho de concretar algo más. Wrong again. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Probablemente, al final de la noche se vuelvan solos a su casa y con la billetera muchísimo más flaca, y sin embargo, no se preguntarán por qué no funcionó su táctica que repiten hasta el cansancio todos los fines de semana.

PD: Cualquier similitud de estos hombres con los monos de la historia, es mera coincidencia.

17 ago. 2010

Somebody to love

“Can anybody find me somebody to love?”, decía Freddy Mercury en uno de los temas más significativos de Queen. Es un temazo, pero pensándolo un poco mejor, no comparto ni un poquito. Esas cosas no se buscan, ni mucho menos, uno espera que otro las busque por uno… esas cosas, simplemente, suceden. Más de una persona busca que sucedan y hasta las fuerza para que pasen, y es en todo este proceso que aparecen un montón de “te quiero” irreales.

Hay algunos verbos que son muy fuertes. Te quiero, te amo, te odio. No deberían ser usados así como al pasar. Algunos dicen te quiero tan fácil como se aburren de lo que quieren. Para decir “te quiero” hay que estar seguros, y ser capaces de soportar las consecuencias considerando que la otra persona también sabe del valor que tienen estas palabras. En algún punto, decirlo indirectamente tiene la responsabilidad de hacerse cargo. Freddy, mejor que no te encuentren nadie a quien querer, porque cuando veas lo que es querer en serio vas a ver que no es tan lindo a veces, especialmente, cuando no es recíproco.



14 ago. 2010

Dualidades


Sábado a la noche, el mejor día de la semana. Veo a mis amigos, salgo, la paso bien. Conozco gente, tengo anécdotas para contar. Espero conocer alguna mina que me vuele la cabeza, por más que lo ideal no sería conocerla un sábado a la noche sino alguna tarde como por casualidad en un colectivo o en bar de la facultad. Sea como sea, seguro sea una buena noche. Hoy la rompo.

Sábado a la noche. A veces pega un poco melancólico. Me siento raro, me siento solo, me falta algo. Basta Nicolás, sabés que sos lindo, simpático. Sabés que no te falta nada, y si te falta lo hacés de la nada. A veces no alcanza, ya que no sos omnipotente… y dejá de hablarte a vos mismo, porque parecés esquizofrénico. Tengo que salir a cambiarle un poco la cara a la semana, me pongo las pilas. No voy a dejar en banda a los chicos tampoco…

Llegamos. Lugar top, gente de plata, taco aguja y cartera Louis Vuitton. Me siento cómodo, salvo con eso de la cartera Louis Vuitton, no por la cartera en sí, sino por mi puta costumbre de ser detallista, y para colmo, entender esos detalles que cualquier hombre heterosexual no debería. Esto me hace ser distinto, y por eso cuando tengo ganas hago desastres con ellas. Desastres en el buen sentido. Pulserita, VIP, y a jugar. El juego es el mismo de siempre, y por suerte, juego bien.

Llegamos. Lugar careta si los hay. Tanta superficialidad me abruma. Seguro que esa mina que estoy mirando, estuvo toda la semana pensando qué ponerse para lucir lo mucho que se mató comiendo esa lechuguita todos los almuerzos y cenas. No me va. Me hubiera quedado en casa leyendo un buen libro… pero ya estoy acá, y tampoco quiero bajonear la noche. Al menos por mis amigos, le voy a poner un poco de onda a ver qué sale.

Morocha, metro setenta, piernas eternas. Hermosa, pero no me intimida. Está con dos amigas y un amigo, el grupo ideal. Me mando. Le digo a un amigo, guiñando un ojo y canchereando “It´s showtime”, y abro la conversación derrochando confianza. Conozco la mecánica de memoria: arranco hablando con las amigas sobre alguna trivialidad y rápidamente paso a hablar sobre algo interesante. Una vez que tengo su atención, recién ahí empiezo a jugar. Mi objetivo no recibirá casi nada de atención, es más, probablemente sea su amigo con quien más hable. Una vez que pique el anzuelo, sigo.

Morocha, metro setenta, piernas eternas. Una diva, out of my league. Más por los demás que por mí, me mando. Le guiño un ojo a un amigo, y le digo “It´s showtime”, y me mando. Soy un tarado, no sé que me hago el banana diciendo esas cosas y guiñando el ojo, ¿no ves que sos un idiota Nicolás? ¿No ves que aparte de idiota, te seguís hablando a vos mismo? No importa, la morocha jamás lo va a saber, es más, tampoco va a saber que es mi víctima hasta que sea demasiado tarde. Mejor dicho, se va a dar cuenta demasiado tarde de que soy así de idiota.

“¿Viste la pelea recién? Se tiraron de los pelos, fue un desastre. ¿Podés creer que se peleaban por un pelado bajito que no hacía más que reírse de la situación mientras disfrutaba como se arrancaban los mechones?”. Así empezó la conversación, pero podía haber sido cualquier otra. La morocha no entendió nada, pero cuando se dio cuenta de lo que pasaba ya el amigo gay que la acompañaba sabía todo de mí, y su amiga no paraba de hacerle señas como diciendo “mirá que suerte, te tocó lo que esperabas”. Me creo el rey del mundo.

“¿Viste la pelea recién? Bla bla bla”. Siempre lo mismo. Lo hago porque sé exactamente qué me pueden responder, porque lo hice un millón de veces. Es efectivo, es como cuando juego al ajedrez y arranco con una defensa siciliana. Imposible que salga mal, porque ya es mecánico. Al menos, no voy a pasar un papelón frente a mis amigos, la careteo un rato con que le puse onda y me voy a dormir temprano. Curiosamente, la charla se pone interesante. Su amigo gay le pone onda, y sus amigas escuchan atentamente cualquier historia que me ponga a contar. Mierda que hay gente aburrida en este lugar eh…

Para cuando me doy cuenta, ya estoy jugando con todo su grupo de amigas a ver si son mejores amigas al preguntarle si usan el mismo shampoo. Ese tipo de tests a las mujeres les encanta… Es como que ya esquivé varios jugadores, quedé solo frente al arquero y falta definir nada más. La aíslo del grupo, después de miraditas cómplices con las amigas. No puede salir mal, y si sale mal es solamente un juego, no tan diferente de cualquier arcade donde después del “Game Over” ponés una fichita más y seguís jugando otra vez.

De a poco me engancho en la conversación, y cuando me doy cuenta, casi sin quererlo ya estoy donde quería estar. La que era mi objetivo está claramente interesada, por lo que me la llevo a un lugar más aislado. Es súper acartonado este ritual: lo que supuestamente es original, realmente es todo meticulosamente planificado. ¿Dónde quedó mi creatividad y originalidad?. Lo peor del caso es que ni me interesa, soy como el depredador que mata por placer más que por hambre.

Me cuenta su vida, entramos en confianza. La escucho atentamente, me parece interesante. No denota inteligencia… ¡pero qué buena que está! Es perfecta. Más blabla, y me toca a mí. Le cuento un poco de mí, se sorprende. Le gusta lo que escucha, ya la tengo en el bolsillo. Creo tensión sexual, para que sepa que se viene el beso. No digo nada, se da cuenta sola, como tiene que ser. Le miro la boca, me mira. Concreto. Barrilete cósmico…

Me cuenta su vida, es parte del proceso. Modelo y bailarina, recorrió Europa el año pasado y le encantó, está contenta porque mami y papi le van a comprar un auto. Bla. Es interesante pero me aburre, no vine a buscar eso. No me interesa que tenés un cocker que se llama Fido. Tanta superficialidad me abruma. No me gusta la noche, no me gusta estar con una mina solamente porque tiene buenas piernas y carita de ángel. No me alcanza, no soy así, y sin embargo acá estoy de nuevo.  Le quiero dar un beso, le miro la boca y se da.

Tiene mucha onda. En pocas palabras, me calienta. Esa lengua puede hacer cosas increíbles. No es nada excepcional, pero la paso bien. Vaya uno a saber donde están los chicos… espero que no se vayan sin mí, porque por más que me crea el rey del mundo no me iría con ninguna mina, porque haría que pierda toda la magia si realmente me interesa. Lo mejor va a ser sacarle el celu, encontrarnos otro día y conocerla un poco más. Vuelvo, con cara de campeón mundial, a mis amigos. Les cuento todo, haciéndome el banana nuevamente. Ganador, genio. Delirio, carnaval.

No tiene gusto a nada, es como chupar un clavo (o eso imagino, ya que jamás chupé un clavo). La miro, es hermosa. Es inteligente, es simpática… pero tiene gusto a nada, y no sé porqué. Bah, sé porqué, y sabía que iba a tener gusto a nada, pero lo hice igual. Nuevamente caí en el error de pensar que el hecho de sentirme que puedo tener a la mujer que quiero iba a hacerme sentir un poco mejor. No se parece a ella, no habla igual, no tiene su perfume, no tiene esos ojos gigantes que en algún momento me miraban con amor. Me aburro, me excuso y me voy, no sin antes sacarle el teléfono por si quién sabe qué.. Vuelvo con mis amigos, con cara de feliz cumpleaños simulada. Es egoísta de mi parte que el resto piense que ganaste cuando en realidad perdiste, y decirlo no haría más que ser un desagradecido con la vida. No siempre las cosas fueron fáciles, lo sé mejor que nadie… No importa, el mundo por fuera parece color de rosa. Me vuelvo a casa más vacío de lo que salí. ¿Al menos gané algo, no? Peor es nada.



13 ago. 2010

Alguna vez te preguntaste qué duele más?

Have you ever wondered which hurts the most: saying something and wishing you had not, or saying nothing, and wishing you had?

Love is giving someone the power to destroy you...but trusting them not to.

Do you want me to tell you something really subversive? Love is everything it's cracked up to be. That's why people are so cynical about it. . . . It really is worth fighting for, being brave for, risking everything for. And the trouble is, if you don't risk anything, you risk even more.

Falling for someone the first time is easy...it's the second time around, after you have fallen and trusted someone to catch you and they didn't...when it becomes difficult to let yourself fall again.

There seems to be a kind of order in the universe…in the movement of the stars and the turning of the Earth and the changing of the seasons. But human life is almost pure chaos. Everyone takes his stance, asserts his own right and feelings, mistaking the motives of others, and his own.

Do you ever wonder if we make the moments in our lives or if the moments in our lives make us?

If you could go back and change one thing about your life, would you? And if you did, would that change make your life better? Or would that change ultimately break your heart? Or break the heart of another? Or would you choose an entirely different path? Or would you change just one thing, just one moment? One moment, that you've always wanted back.

Our biggest regrets are not for the things we did -- but, for the things we didn't do. Things we didn't say that could've save someone that we care about. Especially when we can see the dark storm that's headed their way.

Sometimes when you're young, you think nothing can hurt you. It's like being invincible. Your whole life is ahead of you, and you have big plans. Big plans. To find your perfect match. The one that completes you. But as you get older, you realize it's not always that easy. It's not until the end of your life that you realize how the plans you made were simply plans. At the end, when you're looking back instead of forward, you want to believe that you made the most of what life gave you. You want to believe that you're leaving something good behind. You want it all to have mattered.

Do you know what hurts the most about a broken heart? Not being able to remember how you felt before.

I guess you’re right; I’m afraid. I’m afraid to put my guard down. I’m afraid that if you know who I am, you won’t feel the same. And I’m afraid that once my barrier is defeated and I’m comfortable, that you’ll walk away. Because that’s what everyone’s done anyway.

I miss you when something really good happens, because you are the one I want to share it with. I miss you when something is troubling me, because you are the one who understands me so well. I miss you when I laugh and cry because I know that you are the one that makes my laughter grow and my tears disappear. I miss you all the time, but I miss you most when I lay awake at night and think of all the wonderful times we spent with each other.

At this moment, there are 6 billion, 4 hundred, 71 million, 8 hundred, 18 thousand, 6 hundred, 71 people in the world. Some are running scared.. some are coming home. Some tell lies to make it through the day.. others are just now facing the truth. Some are evil men at war with good, and some are good.. struggling with evil. 6 billion people in the world, 6 billion souls -- and sometimes.. all you need is 1.



11 ago. 2010

Sin límites

Lo que importa no es el tamaño del perro en la pelea, sino el tamaño de la pelea en el perro. Frase conocida, pero muy real. La realidad, es que al final, casi todo se define por la actitud que uno tenga frente a lo que se le presenta. No hay limitaciones de ningún tipo, no hay excusas, no hay peros. La vida me hizo darme cuenta que somos lo que generamos. Muchas veces, la vida es totalmente injusta, pero uno a la larga tiende a recibir lo que da, y cuando me refiero a dar, me refiero a darse a uno mismo.

Tal como aprendimos de chiquitos con el cuento de la cigarra y la hormiga, donde la cigarra trabaja durante todo el verano para sobrevivir el invierno mientras la cigarra se rasca, en la vida hay que ser hormiga. A pesar de que “al que madruga Dios lo ayuda”, también “no por mucho madrugar amanece más temprano”. Sin saber cómo llegar donde queremos estar, no tiene sentido esforzarnos en vano ya que esos esfuerzos podrían ser con otros medios más útiles como para llegar donde queremos.

Los indios creían que eran capaces de hacer que llueva si hacían un ritual con una danza para que llueva. Curiosamente, siempre que danzaban terminaba lloviendo. Definitivamente, su esfuerzo para ellos valía la pena… Por ahí se pasaban ocho meses bailando y cuando finalmente llovía estaban convencidos de que lo habían logrado con la danza, cuando realmente no había ningún tipo de relación entre su danza y la lluvia.

Hace poco le conté a un amigo que me había levantado a las 5 de la mañana para ir a correr antes de ir al trabajo. Su respuesta fue que ni loco lo haría, hasta que recordó que esa mañana había llovido muchísimo. Ahí me dijo que estaba loco, estaba obsesionado. Yo le dije que confundía mi dedicación con obsesión, y que justamente por aplicar eso mismo a todos los aspectos de mi vida en general se me daba todo lo que busco mientras el resto se limita a protestar por lo que no tiene.

No soy perfecto, no soy omnipotente. De hecho, lejos estoy de ambas, pero si hay algo en lo que probablemente me destaque es en el esfuerzo y en la persistencia. Nadie me regaló nada, y justamente eso lo hace más meritorio. No nací siendo el mejor en nada… Puedo ser menos inteligente, menos lindo, menos rápido, menos fuerte o menos culto que otra gente, pero se requiere algo excepcional para laburar más que yo, y si de casualidad llego a ser el mejor en algo, es obvio que es por todo el laburo que hay detrás. Me gustan los desafíos, y no me voy a quedar con los brazos cruzados mirando.

Un día, me dijeron que tenía cáncer… bah, me dijeron que hacía tiempo tenía cáncer, y estaba muy avanzado. Pregunté si alguna vez iba a volver a jugar al rugby, y mi doctora me dijo que, con suerte, me iba a poder curar. Estadísticamente, tenía ínfimas probabilidades de supervivencia a 2 años, por lo que pensar en jugar al rugby era irrisorio. El otro día, me volví a poner los botines y debuté con un try…

Voy a seguir logrando cosas. Si la vida me caga a palos, vuelvo más fuerte, pero vuelvo. Si me dicen que tengo que ir caminando hasta el polo norte, no me pongo mal porque queda lejos, sino que empiezo a caminar y me pongo contento porque cada vez estoy más cerca. Lo mejor de todo, es que algún día, voy a llegar…



9 ago. 2010

Conversaciones...

- ¿Justo con ella?
- De qué me hablás?
- Sabés bien de qué te hablo. Sabés que la odio, a ella y a toda su perfección.
- No te sigo...
- Te olvidaste rápido de mí... de nosotros. No daba que anduvieras con ella.
- ¿Quien te dijo que anduve con ella?
- Veo que cuando te hablé al principio, te hiciste el tonto, pero ahora sabés bien de quién te hablo. Vamos mejor… o peor, ya no sé.
- Estás enloqueciendo
- La odio, te juro. Vos eras mío, y viene esta hija de puta de la nada, te pinta un mundo de arcoiris de colores con sus piernas largas y su culo parado, y vos comprás. Así, fácil.
- ¿De donde sacás éstas cosas? Estoy acá, con vos. Te extraño… Hice una hora y media de viaje para verte... a vos. Compré las golosinas que te gustan, te traje estas pelis para que miremos, y ni hola que ya me saltás con esto, así de la nada. Insisto, no sé de donde lo sacás.
- Primero, no me eches en cara lo que hacés por mí, lo sé muy bien. Siempre lo supe, por más que no te lo demuestre nunca. Después, es obvio que andás con ella. De hecho, por más que me cueste admitirlo, es todo lo que vos buscás. Te conozco demasiado. Estás en todo tu derecho, no te digo que no, hacé lo que quieras, pero me parece cualquiera. Pensé que eras diferente al resto, que ibas a poder estar sólo por respeto a mí y lo que fuimos, así como yo ando sola por respeto a vos, y porque no me hace falta estar con nadie. A pesar de que no estamos juntos, suponía que íbamos a estar bien de nuevo con el tiempo. Una lástima que pensemos diferente.
- O sea, vos suponés algo, de lo cual no tenés ni idea... y me decís que estoy en todo mi derecho, que está bien... pero te jode y me decís estas cosas.
- Me jode, porque esperaba otra cosa. Me jode que sea con ella. Me jode que tenga todas esas cosas que alguna vez me dijiste a mí que me faltaban. Me jode que se la hagas tan fácil.
- No ando con ella...
- No te creo. Me lo hubieras dicho antes. Si no andás con ella, ¿entonces andás con otra?. No aclares que oscurece.
- No te tengo que decir nada, yo hago mi vida, no sos mi dueña.
- Está bien, quedate tranquilo, yo voy a hacer lo mismo que vos. Vas a ver como se siente. Al menos respondeme esto: ¿coje mejor que yo?
- Jajaja te vas al carajo eh. Descarrilaste totalmente.
- ¿Qué te reís? Respondeme eso, nada más.
- Sabés que no te voy a responder eso... basta.
- Ok, hacé tu vida entonces. No me jodas más. Yo te voy a hacer lo mismo, vas a ver.
- ¿En qué te jodo?
- En que no te puedo tener, y en algún momento eras mío. Me acompañabas a cada entrevista, a cada evento... y no existía nada más que nosotros. Me hacías sentir especial. Estabas conmigo, siempre. En eso me jodés, y que al resto se la hacés fácil.
- No se puede hablar con vos. No me escuchás. ¿Al menos escuchaste que te extraño? ¿Te das cuenta que estoy acá por vos, no?

7 ago. 2010

Ando ganas...

No sé si estará bien, pero tengo ganas. Quiero saber cómo estás, que me cuentes pavadas y nos riamos un rato. Quiero que me mires con esa mirada cómplice, entenderte, y que el resto del mundo no importe por un rato. Eso nada más, y creo que no estoy pidiendo demasiado. Lo curioso, es que quiero eso más que otras cosas. En este momento, prefiero un abrazo a una noche de lujuria (incluso sabiendo que puede ser genial).

Tengo ganas de que dejemos el orgullo de lado, que los caprichos anticuados le cedan el lugar a algo nuevo e interesante. Me encantaría explorar un poco hasta donde podemos llegar, pero aún más me gustaría que me dejes jugar libremente para sacarme la duda. Ambos sabemos que podemos hacer cosas increíbles, pero yo necesito al menos un poco de libertad como para poder hacerlo. Se tendría que ir dando solo, nada más falta el primer paso.

Te conozco bien, sé que cosas hacer para cambiarte el mundo en un ratito. Es más, tan bien te conozco que sé que te morís de ganas porque llegue y te genere todo eso que te encanta. Vos también me conocés bien, y sabés que no vas a caer tan fácil porque tu orgullo puede más, incluso sabiendo que te morís de ganas, sabiendo que te puedo.

Por momentos incluso fantaseo un poco, y se me ocurren cosas geniales. Sí, son fantasía, porque todavía no sé ni gatear y ya quiero correr maratones, pero igual me ilusiono fácil divagando con eso. Lo frustrante es cuando caigo en la realidad, y empiezo a razonar de que es una utopía. No me interesa, me encantan los desafíos, y soy la persona más persistente que existe. Tendré mil errores, pero no me rindo fácil. No me conforma la palabra “imposible”.

El único problema, es que todavía estoy viendo cómo. Perdón, el único problema además de que me está costando horrores volver a aprender a gatear…



1 ago. 2010

Rayuela

Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse.
A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.

(Julio Cortazar)